En el plano meramente físico, el «running» es de gran ayuda para el estado de forma, circulación del riego sanguíneo, tonificación de los músculos y, por supuesto, ayuda a tener la cabeza despejada. Es un deporte que no tiene reglas y si una buena dosis de disciplina y constancia para superar las metas, virtudes en desuso pero que bien canalizadas ayudan a mejorar en las labores cotidianas. Los famosos encargos en casa, orden del cuarto, poner y quitar la mesas o hábito de estudio. Si lo orientamos desde el deporte en este caso correr, tendremos varias «guerras» ganadas.

En este sentido, los padres debemos encontrar lazos más allá de los habituales con nuestros hijos. Por eso es tan recomendable despertar en ellos la pasión por compartir espacio, naturaleza y, de una manera natural, intimidades. Porque esos lazos pueden provenir del tiempo de calidad compartido en el que se terminen estableciendo puentes que nos ayuden a comunicarnos con ellos en su deambular por la vida. Entonces, mañana salimos a correr con ellos, ¡o seguirás esperando!.

Artículo de Pablo Sánchez Carmenado, ABC Periódico Electrónico S.L.U.