Correr en familia puede ayudarnos a liberar tensiones, facilita el dialogo durante su práctica como ningún otro deporte y además es el más económico. ¿Cómo podemos aprovechar esto a nuestro favor? Según explica Pablo Sánchez, “las familias atravesamos momentos difíciles, el paro nos afecta en primera persona, la falta de tiempo y los terribles horarios laborales impiden el tiempo de calidad en familia, pero pocos renunciamos a cultivar en mayor o menor medida algún deporte y es en este deporte donde podemos encontrar un nexo de unión, barato y muy efectivo. ¡Salgamos todos a correr!”.

Sánchez sabe de lo que habla. Él empezó a correr a los nueve años con su padre, maratoniano de los antiguos, sin gadchets tecnológicos y zapatillas explosivas. Eso creó unos lazos que hoy más de treinta años después son difíciles de romper. “Lazos que ayudan a generar, confianza por encima de la relación paterno filial”. “Durante los rodajes comentábamos la semana, nuestras dudas respectivas y logramos establecer un dialogo entre iguales. La diferencia de edad no era tal a la hora de practicar el atletismo. Entre pique y pique sano siempre había tiempo para los exámenes, los amigos, y las preocupaciones de un niño primero y un adolescente después”, relata este apasionado padre de familia numerosa.

“Aconsejo aprender a compartir el deporte con nuestros hijos”. Para eso, prosigue, “no basta con apuntarles a las actividades extraescolares: Hay que formar parte de ellas y correr es una buena forma. Desde los 6 años pueden acompañarnos los primeros o últimos metros de nuestro entrenamiento, los niños son esponjas y espejos como bien sabemos. Pronto querrán hacer lo mismo que nosotros y dada su edad lo harán mucho mejor”.

Por supuesto siempre sin obligaciones, sin forzar, “pero con exigencia. Como todo en la vida empezar a correr con nuestros hijos debe ser consensuado y de una manera divertida”, advierte Pablo. Estos son sus consejos para empezar a practicar este deporte con niños:

  1. Una pequeña dosis de superaciónde la pereza (primer enemigo).
  2. Un par de zapatillas de cualquier deportey ropa cómoda y amplia para evitar rozaduras, es un deporte económico.
  3. Constancia para no empezar el primer díaydesfallecer a los 200 metros. “Con el tiempo ya fijaremos pequeños objetivos en distancia, tiempo, respiración, postura”, aclara.

Pablo Sánchez Carmenado propone trazar el siguiente plan:

—Dos días a la semana para niños ente 6 y 8 años.

—Tres días para niños entre 9 y 13 años.

—O cuatro días a la semana de 14 en adelante.

Primero, explica, “empezaremos con el famoso “caco” (caminar y correr) hasta lograr esos 20 o 25 minutos que nos pondrán tras tres o cuatro semanas en la línea de salida de un deporte adictivo como pocos, capaz de generar endorfinas positivas desde el mismo momento que se termina y que duran el resto del día si se practica por la mañana”. Aunque eso sí, por la noche, prosigue, “el subidón de adrenalina si no se está habituado puede generar problemas para conciliar el sueño en los niños”.

La clave está, concluye, en “generar un clima de confianza que ayude a seguir la practica continuada de un deporte donde nosotros mismos ponemos el listón”.

Extraído de ABC Periódico Electrónico S.L.U. de Carlota Fominaya.